El edificio inteligente al alcance de tu móvil

El edificio inteligente al alcance de tu móvil
28 Mar 2015

Entre un electrodoméstico tonto y otro ‘inteligente’ solo hay una diferencia de 10 yuanes. O sea, de 1,5 euros. El director del departamento de I+D de una de las principales marcas chinas del sector, asegura que ése es el importe que cuesta, de media, instalar en los aparatos el dispositivo para que se puedan conectar a Internet y los programas que permitan su control remoto. Y, por eso, la empresa ha decidido que todos sus productos lleven la etiqueta smart para finales del año que viene. “El concepto de la casa inteligente no es algo propio de la ciencia ficción, es una realidad que, gracias a la proliferación de los teléfonos inteligentes, ya está al alcance de la mayoría de la población”. Y, a diferencia de lo que se creía cuando nació la visión de un hogar automatizado, no requiere de un desembolso abultado”. “Es más, teniendo en cuenta la racionalización de los recursos que se logra con los nuevos sistemas de control y el aumento de la eficiencia energética en los nuevos aparatos tecnológicos, una casa inteligente resulta más económica de mantener que una tradicional”.

Una casa inteligente resulta más económica de mantener que una tradicional.

Mao Hongjian - director de i+D

No es el único que piensa así. De hecho, todos los fabricantes apuestan por la tecnología smart: frigoríficos que avisan de la falta de alimentos, purificadores de aire que cierran las ventanas cuando aumentan las partículas nocivas en el aire, robots aspiradores que dejan impecable la casa cuando no hay ningún inquilino, o sistemas de seguridad que permiten la vigilancia desde el teléfono y avisan en caso de que, por ejemplo, la concentración de gas en la vivienda alcance niveles peligrosos. El catálogo de productos que pueden controlarse a través de aplicaciones para dispositivos móviles, que van camino de convertirse en mandos universales, crece sin parar. “Las palabras clave de la casa del futuro más inmediato son tres: inteligente, ecológico, y eficiente, sentencia Zhang Rongzhong, vicepresidente de una conocida marca de electrodomésticos. Y dónde más se están desarrollando estos conceptos es en China, el país donde se produce el mayor número de electrodomésticos del mundo.

Aplicación que controla una pulsera para localización de niños.

“Ante el aumento de los costos de fabricación y la apreciación del yuan -la divisa local-, las marcas chinas están obligadas a innovar para sobrevivir. No basta con mejorar la calidad, hay que proponer una revolución industrial en la que China pueda llevar la iniciativa. Y la popularización de las viviendas inteligentes es una oportunidad magnífica para estimular una demanda cada vez más exigente ofreciendo algo nuevo”, apunta Xu Dongsheng, secretario general de la Asociación China de Fabricantes de Electrodomésticos (CHEAA). “Además, hay que entender que Internet tiene un gran impacto en el sector porque ha acortado la distancia que existe entre fabricantes y consumidores, y entre éstos y la información. Ahora es el momento de dar un paso más para que toda la electrónica esté conectada entre sí”, añade Wang Ye, vicepresidente de una casa multinacional de electrodomésticos.

Sin duda, el concepto de la interconexión total en el hogar resulta irresistible. Pero hacerlo realidad no es fácil. Y la principal dificultad no es técnica sino de voluntad empresarial. “Actualmente ya existen multitud de electrodomésticos inteligentes que se pueden controlar con aplicaciones, y sabemos que su penetración irá en rápido aumento. El reto está en conseguir que los fabricantes alcancemos acuerdos para sentar estándares universales y abramos nuestros ecosistemas, de forma que todos los aparatos interaccionen entre sí independientemente de su marca o de su sistema operativo”, explica Mao.

Los aparatos de monitorización de la salud también se conectan con los electrodomésticos para adaptar el ambiente de la casa a las necesidades de sus habitantes.

“Con una sola aplicación de móvil podremos controlar en cualquier parte del mundo todos los electrodomésticos del hogar. Además, esa integración a través de la red wifi de casa permite la automatización de procesos, como puede ser la activación de las cámaras de seguridad cuando se detecta la apertura de puertas o ventanas, o que el frigorífico envíe un mensaje al móvil del propietario con los alimentos que debe comprar para seguir una dieta que ha determinado después de analizar su estado de salud a través de algún gadget que controle variables relativas al ritmo cardíaco, la tensión arterial, o el colesterol. Después de comer, el lavavajillas automáticamente elegirá el ciclo más adecuado para limpiar los platos de acuerdo con lo que se haya cocinado y el nivel de grasa que ha quedado”, añade Ye. Puede parecer una escena futurista, pero ya es una realidad.

Eso sí, esta paulatina transformación del hogar no está exenta de riesgos. El principal es la seguridad. “Nos ocupamos de este factor desde dos perspectivas diferentes. Por un lado está la propia seguridad de la vivienda y de sus ocupantes, todo lo que va desde la prevención de robos hasta la localización de los niños pequeños. Por otro lado cuidamos la seguridad del sistema en sí”, analiza Shen Haiyin, vicepresidente de un proveedor de servicios de seguridad online de China.

Dos compradores observando uno de los últimos modelos de robot aspirador.

Estamos convencidos de que una casa inteligente no sólo en más cómoda y eficiente, sino que también es más segura que una tradicional.

Shen Haiyin - vicepresidente compañía proveedora de servicios de seguridad online.

 

Enlace al artículo en El País


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